Nadie puede darte un precio serio por teléfono sin conocer la abertura. Lo que sí se puede explicar es qué mueve el número, para que compares presupuestos sabiendo qué estás comparando.
Por qué no hay una lista de precios
Una cortina metálica es una pieza a medida. Dos aberturas del mismo ancho pueden tener costos muy distintos según la altura, el estado del frente y cómo se accede para el montaje. Cuando alguien te tira un precio cerrado sin haber visto la abertura, o está cotizando otra cosa, o va a ajustar el número después. Ninguna de las dos es buena señal.
El ancho pesa más que el alto
Es el factor que más mueve el presupuesto. A mayor ancho libre, mayor esfuerzo sobre el eje: hace falta un eje de mayor sección, resortes de más capacidad y a veces refuerzos en la estructura. Un metro más de ancho no suma un metro de material, suma exigencia sobre todo el sistema.
El tipo de tablilla
La cortina ciega, la microperforada y la de malla tienen costos distintos y resuelven necesidades distintas. La ciega da máximo cierre visual. La microperforada deja ver la vidriera con el local cerrado, lo que para un comercio de galería puede valer más que la diferencia de precio. La de malla ventila y es habitual en depósitos y cocheras. Elegir por precio sin mirar el uso suele salir caro después.
Manual o automatizada
El accionamiento es una decisión de costo y de uso. Una cortina que se abre y cierra dos veces por día no exige lo mismo que una de depósito que se mueve veinte veces. La automatización suma motor, instalación eléctrica, sistema de traba y controles. Vale la pena cuando el uso es intensivo o cuando el paño es pesado.
Si hay algo recuperable, el número baja
Este es el punto que más diferencia un presupuesto honesto de uno inflado. Muchas veces la estructura, las guías o el eje están en condiciones y solo hay que reemplazar el paño o un tramo de tablillas. Un taller que revisa antes de cotizar te lo va a decir. Uno que cotiza de memoria por teléfono, no.
Acceso, altura y horario
Un frente sobre vereda angosta, una altura que obliga a andamio o un montaje que hay que hacer fuera del horario comercial para no cerrar el local: todo eso es tiempo de trabajo y entra en el precio. Conviene aclararlo desde el principio para que el presupuesto no cambie después.
Cómo comparar dos presupuestos
Mirá que digan lo mismo. Tipo de tablilla, espesor, tipo de accionamiento, si incluye guías nuevas o reutiliza las existentes, si incluye el retiro de la cortina vieja, y qué garantía tiene la mano de obra. Dos presupuestos con distinto número muchas veces no están cotizando el mismo trabajo. Y pedí siempre que la garantía esté por escrito.