Es la pregunta con la que arranca casi toda consulta, y la respuesta honesta es que depende de seis cosas. No es una evasiva comercial: una cortina de tres metros manual y ciega, y una de siete metros motorizada y microperforada, son dos productos distintos que comparten el nombre.
Lo que sí podemos darte es el mapa completo: qué mueve el precio, en qué orden, y cómo darte cuenta de si un presupuesto tiene sentido.
Los seis factores que definen el precio
1. Las medidas del frente
Es el factor que más pesa, y no crece de forma lineal. Una cortina de seis metros no cuesta el doble que una de tres: cuesta más. A partir de cierto ancho cambia el espesor de la lama necesaria, cambia el diámetro del eje, cambia el resorte y hacen falta dos personas para instalarla con seguridad. Todo eso se acumula.
2. El tipo de lama
Ciega, microperforada o malla. De menor a mayor costo, en ese orden. La diferencia entre una ciega y una microperforada es moderada; el salto a malla o reja enrollable es más grande porque cambia el sistema completo, no solo la superficie.
3. El material y el espesor
Acá está la mitad de las diferencias que la gente ve entre presupuestos y no entiende. Chapa galvanizada, aluminio, distintos espesores de lama y de guía. Una lama más gruesa cuesta más y dura mucho más, sobre todo en locales que operan la cortina varias veces por día.
Es el punto donde más conviene preguntar. Si un presupuesto no aclara espesor, no estás comparando precio: estás comparando dos productos que no sabés cuáles son.
4. Manual o motorizada
La motorización es un salto de precio importante, y sube según el peso que tenga que mover. Lo que casi nadie considera: en cortinas grandes, la motorización deja de ser una comodidad y pasa a ser lo razonable, porque una cortina pesada operada a mano se desgasta antes y es la causa de buena parte de las lesiones de espalda que nos cuentan los comerciantes.
Si la cortina va motorizada, el presupuesto debería aclarar qué incluye: equipo, botonera, controles, freno de emergencia, desbloqueo manual y la instalación eléctrica hasta el punto de conexión.
5. Obra nueva o reemplazo
No es lo mismo colocar en un frente preparado que reemplazar una cortina existente. El reemplazo implica desmontar, retirar el material viejo, revisar el estado del dintel y a veces corregir la mampostería. Es tiempo de trabajo que un presupuesto serio tiene contemplado.
6. Los extras
Cerraduras (cuántas y de qué tipo), guías reforzadas, tratamiento anticorrosivo, pintura, topes antivandálicos. Individualmente son ítems chicos; sumados pueden mover el total de forma perceptible.
La regla práctica Si te pasan un precio cerrado sin haber visto el frente ni haber pedido medidas y fotos, desconfiá. O es un número inflado para cubrirse, o es un número bajo que va a crecer cuando "aparezcan" cosas al momento de instalar.
Precio de fábrica vs. reventa: dónde está la diferencia real
Es un término que se usa mucho y conviene entender qué significa en concreto. Un taller que fabrica corta la chapa, arma el paño, prepara el eje e instala con su propio equipo. Un revendedor encarga la cortina a un tercero y la coloca.
La diferencia aparece en tres lugares:
- El margen del intermediario. Es lo más evidente y no siempre lo más importante.
- Las medidas fuera de estándar. Si tu frente no coincide con una medida de catálogo, el revendedor cotiza la medida siguiente hacia arriba o hace un pedido especial con sobreprecio. El taller simplemente la fabrica.
- El servicio posterior. Cuando dentro de unos años haya que cambiar una lama o una guía, el taller que la fabricó tiene el molde y las medidas. El revendedor vuelve a depender de un tercero.
¿Conviene reparar la que tenés en lugar de comprar?
Antes de encargar una cortina nueva, la pregunta vale la pena. La referencia que usamos: si el presupuesto de reparación se acerca al 50 % de lo que sale una cortina nueva, pedí las dos cotizaciones y compará. Cualquier taller serio te las da sin problema.
Hay casos en los que la reparación no tiene sentido aunque el número sea bajo: corrosión avanzada distribuida en varias lamas, estructura del dintel comprometida, o una cortina que ya llevó tres reparaciones en menos de un año. En ese último caso estarías pagando en cuotas una cortina nueva sin tener una cortina nueva.
Qué tiene que decir un presupuesto
- Medidas exactas de ancho y alto que se van a fabricar
- Tipo de lama, material y espesor
- Tipo de guía y de eje
- Si es manual o motorizada, y qué incluye la motorización
- Cantidad y tipo de cerraduras
- Si la instalación está incluida y qué tipo de colocación
- Qué garantía tiene y sobre qué
- Cuántos días vale ese precio
- Condiciones de pago
Si falta la mitad de esa lista, no tenés un presupuesto: tenés un número. Y un número no se puede comparar con otro número.
Cómo comparar tres presupuestos sin equivocarte
El error clásico es ordenarlos por total y quedarse con el más bajo. Tres pasos que evitan el problema:
- Igualá las especificaciones antes de mirar el precio. Si uno cotiza lama de un espesor y otro de otro, la comparación no existe.
- Preguntá qué pasa si al desmontar aparece algo. La respuesta te dice más sobre el proveedor que el precio.
- Revisá la garantía por escrito. "Tiene garantía" dicho por teléfono no es garantía. Tiene que estar en el papel, con alcance y plazo.
Nosotros fabricamos en taller propio en La Tablada y trabajamos en un radio de 30 km —La Matanza, Morón, Tres de Febrero, Ituzaingó, Merlo, Ramos Mejía, San Justo y CABA—. El presupuesto es sin cargo y sin compromiso, y todos los trabajos llevan garantía escrita sobre la mano de obra, además de la garantía de fábrica de los motores y materiales.