Primero lo importante Si la cortina quedó a mitad de camino y no baja, no fuerces con el brazo ni te colgues de la lama. Si hay un resorte cortado, la cortina puede caer de golpe. Es la causa de la mayoría de los accidentes serios que vemos en este rubro.
Los cuatro motivos más comunes
1. Algo se metió en la guía
Es el más frecuente y, por suerte, el más simple. Una piedrita, un pedazo de cartón, una traba de bicicleta, tierra acumulada. La cortina sube unos centímetros, hace un ruido seco y no avanza más.
Qué podés hacer: mirá las dos guías laterales con una linterna, de abajo hacia arriba. Si ves algo, sacalo con la mano o con una pinza, nunca empujando la cortina para forzar el paso.
2. El resorte se cortó o perdió tensión
La señal típica: la cortina se puso mucho más pesada de golpe, o baja sola apenas la soltás. A veces se escucha un ruido fuerte, como un golpe seco arriba, en el momento en que se corta.
Qué podés hacer: nada. Este es el caso en el que hay que llamar y no tocar. Un resorte de cortina está bajo mucha tensión y manipularlo sin herramienta y sin saber es peligroso de verdad.
3. La cortina se salió de guía o bajó torcida
Pasa cuando una lama se desplaza de su lugar, muchas veces después de un golpe —un auto que retrocedió de más, un carro de mercadería— o por desgaste desparejo. La cortina queda en diagonal y se traba contra la guía.
Qué podés hacer: si recién empieza y la cortina todavía se mueve, bajála despacio hasta el piso y no la vuelvas a subir hasta que la vean. Cada maniobra forzada empeora la deformación y encarece el arreglo.
4. El motor no responde
En cortinas automatizadas, lo primero no siempre es el motor.
Qué podés revisar: que haya corriente en el tomacorriente, que la térmica no haya saltado, que el control tenga pila. Probá con la botonera de pared si tenés. Si nada de eso funciona, usá el desbloqueo manual —si tu equipo lo tiene— para poder cerrar, y llamá.
Lo que nunca conviene hacer
- Forzar con una barreta o palanca. Deforma la lama y la guía: convertís una reparación de una hora en una de un día.
- Colgarse de la cortina para bajarla. Si hay un resorte comprometido, la cortina puede venirse encima.
- Lubricar con aceite común o WD-40 en las guías. Atrae tierra y a las semanas está peor. Las guías se limpian, no se aceitan.
- Insistir con el motor. Si no responde, dar botonazos repetidos puede quemar la placa. Un problema eléctrico barato se transforma en uno caro.
Cómo dejar el local seguro mientras tanto
Si la cortina no baja y tenés que cerrar, lo primero es no dejar el lugar expuesto. Cuando llegamos a una urgencia, lo primero que hacemos es exactamente eso: asegurar el cierre. Recién después vemos si el arreglo definitivo se resuelve ahí mismo o necesita taller.
Si estás en Zona Oeste o CABA, llamanos al 11 2282-4069. Atendemos las 24 horas, los 365 días, y te confirmamos horario de llegada en pocos minutos.
Cómo evitar que vuelva a pasar
Las cortinas avisan antes de trabarse. Empiezan a hacer ruido, cuestan un poco más de subir, bajan apenas torcidas. Si algo de eso pasa, no esperes: es justamente el momento en que un service cuesta poco y evita el día cerrado.
Tres hábitos que estiran mucho la vida de una cortina: barrer la guía inferior seguido, no dejar que se acumule tierra en los laterales y hacerle una revisión anual —semestral si se opera muchas veces por día—.